jeudi 16 août 2007

Llegando a Guate


Guatemala, julio de 2006. Éste país que de lejos se miraba hermoso, de grandes paisajes de interesantes culturas, de años de sabiduría y de multiplicidad de colores no me ha invitado a más que esconderme, a estar solo, a vivir en un burbuja más cercana a Nueva York que a la tierra maya que uno soñaría. Seguramente de San Salvador no venía con el corazón abierto, sino que en un shock que ha durado varios meses. Romper con una relación que dolió mucho...

El miedo también venía por una soledad que nunca he soportado. La soledad física que me lleva a la obstinación, a la obsesión, a un ruido para no enterarme del vacío que hay en mí.

Los recuerdos de una "vida jesuítica" me asaltan, la idea de caminar veredas, de explorar lo profundo, la seguridad de mi adolescencia, ese tiempo pretérito que el presente exalta. Por ahora mi vida se asemeja a una caricatura alemana, del tipo que sale de su casa al trabajo, regresa a ella, mira tele, se acuesta y luego todo vuelve a empezar. O a la patética versión estadounidense de los solteros vacíos de su país. Definitivamente, sol, brisa y aire no son parte del día a día.

No todo ha sido malo, con el tiempo ha venido un reconocimiento que se agradece, una confianza que sorprende, una complicidad sutil he inesperada, una amistad que se cose a fuego lento, una casa que se llena de a poco, un valerse por uno mismo que potencian mi independencia, pero la soledad saca lo peor de mi: el ermitaño, el obsesivo, el ensimismado.

Supongo que mi autoestima todavía no se recupera. No oír palabras de los seres queridos y oírlas de otros que me son indiferentes. Si me preguntan si es así que quiero vivir mi vida la respuesta sería un rotundo NO. Quiero amigos, abrazos, risas, besos, ..., días de sol y de aire, de árboles y pájaros, de bailes, de playas, de abrazos.

No sé en que momentos los sueños se cambiaron, en que momento un viaje a la Patagonia pasando por el Machu Pichu se convirtió en una casa de adobe en San Fernando, con una recámara que contenga cuatro brazos, dos que escriban y dos que sostengan. Estas palabras tienen el anhelo de ser el inicio de la rectificación, del fin del letargo de la tortuga avivada por la lluvia y el agua.

3 commentaires:

La delirante a dit…

Wow!! Hoy he leído con mucho detenimiento tu post. Está perfecto! Excelente cómo ha sido escrito porque se siente que sale del corazón.

La vida del ex-pat no es facil, adaptarse require su tiempo y sobre todo mucha paciencia para uno darse también su tiempo y eso es lo que más cuesta desde mi punto de vista. Con el tiempo las cosas tienden a mejorar. Hay más contactos, más relaciones, amigos quizá, yo no he llegado a esa última etapa aún :( La complicidad, ese sentimiento de intimidad con mis amigos en El Salvador no la he encontrado aquí, tal vez algún díá...

Por el momento te animo a que sigas con tu blog. Es un bonito proyecto al que se la va poniendo un poquito de amor cada día y luego crece poco a poco y se ven los frutos.

Un abrazo desde la distancia,

Wen.

La delirante a dit…

Olvidé decirte que podés promover tu blog en www.blogcatalog.com Es una bonita comunidad de bloggers así que podés conocer a bloggers de todo el mundo! Ciao,

La delirante a dit…

Hola Manu!!

Gracias por tu comentario. Tu opinión es muy valiosa para mí.

Me asombra verme atrás en el tiempo y darme cuenta de cuán tímida era...El recuerdo me saca una sonrisa.

Extrano nuestros juegos de gato y canario a los 7 anos :)

Un abrazo amigo, Wendy.

Archives du blog